Guía práctica para subir al Cerro Tres Picos desde la 6ª sección: ruta, logística y consejos locales
Todo lo que necesitás saber para planificar tu ascenso al cerro más alto de la Sierra de la Ventana desde los pueblos del sudoeste bonaerense: accesos, tiempos reales, qué llevar y cómo respetar el lugar.
Cuando uno creció entre las llanuras de Tres Arroyos o Pigüé, la Sierra de la Ventana siempre aparece como esa promesa azulada en el horizonte que invita a escaparse un fin de semana. El Cerro Tres Picos, con sus 1.243 metros, es el techo de la provincia de Buenos Aires y, para muchos de nosotros que vivimos en la 6ª sección, representa la primera gran aventura de montaña sin necesidad de viajar miles de kilómetros.
Acá en el pueblo dicen que la clave no está solo en tener buenas piernas, sino en entender el cerro como un vecino más: respetuoso, exigente y que premia a quien llega preparado. Por eso armamos esta guía desde la experiencia de los que salimos desde Coronel Suárez, Tornquist o Bahía Blanca, sin copiar las notas turísticas que se escriben desde Capital.
Preparación previa desde el sudoeste bonaerense
Lo primero es elegir bien el punto de partida. La mayoría de los que venimos de la región entramos por Villa Ventana o por la base del Parque Provincial Ernesto Tornquist. Desde Tres Arroyos el viaje son unas tres horas y media en auto; desde Coronel Pringles, dos y media. El Renault 12 de mi viejo ya hizo ese tramo varias veces y siempre aconseja salir con el tanque lleno porque las estaciones de servicio en la ruta 76 pueden ser traicioneras los fines de semana.
Reservá con anticipación el ingreso al parque. En temporada alta (octubre a abril) se llena rápido. El contacto del guardaparque local es oro: ellos te van a contar el estado real del camino, si hubo lluvias recientes o si el arroyo está crecido. Acá no sirve el parte de la página oficial; hay que preguntarle al que sabe, que es el vecino que vive al pie de la sierra.
La ruta paso a paso: el camino que pocos mencionan
La ascensión clásica comienza en el camping El Paraíso o directamente desde el acceso del Parque Provincial. Son aproximadamente 18 kilómetros ida y vuelta, con un desnivel acumulado de 900 metros. Pero atención: no es una caminata cualquiera. Los primeros 4 kilómetros son de valle, casi planos, entre pastizales y alguna que otra vizcacha que te mira de reojo.
Después viene el verdadero hueso: la subida al filo. Ahí el viento de la 6ª sección se hace sentir fuerte. Muchos subestiman ese tramo porque desde abajo parece más corto. Llevá bastones si tenés rodillas sensibles; varios de la Liga de Veteranos de Coronel Suárez los recomiendan después de haber sufrido la bajada.
El tramo final hacia la cumbre es puro pedregal suelto. Ahí se ve quién entrenó en las lomadas de Pigüé y quién no. La recompensa es una vista de 360 grados que abarca desde las sierras de Pillahuincó hasta el lejano Atlántico en días claros. Eso hay que verlo in situ.
Qué llevar y qué no dejar en casa
- Mochila de 30-40 litros (no más, porque el peso se siente en la trepada)
- 3 litros de agua por persona mínimo. No hay fuentes confiables en la subida.
- Abrigo impermeable aunque el pronóstico diga sol. El clima serrano cambia en 20 minutos.
- Bastones telescópicos (son la diferencia entre llegar entero o con dolor de rodillas)
- Gorra, protector solar y un pequeño botiquín con vendas y analgésicos.
- Guantes finos para el tramo de rocas, porque las manos se lastiman fácil.
Olvidate de llevar parlantes o música. El cerro tiene su propio silencio y hay que respetarlo. Varios vecinos de Villa Ventana nos contaron que las multas por ruido ya son cosa seria.
Logística desde los pueblos de la región
Si venís desde Tres Arroyos, la mejor opción es salir el viernes después del mediodía y dormir en algún camping de Villa Ventana. Hay varios que tienen asadores y te cobran poco. Los que viven más cerca, como en Tornquist, suelen subir en el día pero salen muy temprano.
La estación de tren de Sierra de la Ventana sigue siendo una alternativa económica. Desde Bahía Blanca el tren te deja a tiro y después tomás un remise local. Los remiseros del pueblo ya conocen el trajín de los excursionistas y te cobran tarifa justa.
Consejos que solo te da el que vive cerca
No subas solo. Aunque el camino está marcado, un esguince en el pedregal puede complicarse rápido. Mejor en grupo de tres o cuatro.
Llevá una bolsa para traer tu basura y, si podés, recogé algún plástico que encuentres. La Sierra es de todos y los que vivimos en la 6ª la sentimos propia.
Consultá el pronóstico específico del cerro (no el de Bahía Blanca). Hay grupos de WhatsApp de montañistas locales que comparten la información en tiempo real.
La mejor época es entre marzo y mayo, cuando el calor afloja pero todavía hay luz natural hasta tarde. Evitá enero y febrero al mediodía: el sol pica fuerte entre las piedras.
Después de la cumbre
La bajada suele ser más traicionera que la subida. Tomátelo con calma. Muchos aprovechan para pasar por el arroyo y refrescarse los pies antes de llegar al auto. En el parador de la base, los vecinos venden tortas fritas y cerveza artesanal que saben a gloria después de 8 horas de caminata.
Subir al Tres Picos no es solo una marca en el GPS. Es entender un pedacito de nuestra región que no se ve desde la ruta. Es sentir que el sudoeste bonaerense tiene sus propias alturas y que merecen ser visitadas con la misma seriedad con la que uno encara el campo o la cosecha.
La próxima vez que mires hacia el oeste desde la plaza de Tres Arroyos y veas esa silueta recortada, ya sabés: no es solo una montaña. Es un desafío que está a tres horas de casa y que vale cada gota de sudor.