Drones nocturnos en Coronel Pringles: la nueva herramienta contra el abigeato
El municipio de Coronel Pringles implementó un sistema de drones con visión nocturna para combatir el robo de hacienda en campos del sudoeste bonaerense. La iniciativa, que ya muestra resultados, busca proteger a productores locales.
En los campos de Coronel Pringles, donde la noche siempre fue aliada de quienes se llevan lo ajeno, una luz infrarroja empezó a cambiar las reglas. Desde hace unas semanas, un dron equipado con visión térmica sobrevuela los lotes más alejados y los tambos que quedan en el silencio de la ruta 51 o la 76, buscando el calor de un animal en movimiento o de un camión detenido donde no debería estar.
La comunidad lo cuenta mejor que nadie. Productores que hace años venían perdiendo vacas, terneros y hasta ovejas en manos de abigeos organizados, hoy ven en esta tecnología una respuesta concreta y no solo un anuncio. El municipio de Coronel Pringles, en articulación con la Sociedad Rural local y la policía bonaerense, puso en marcha un plan piloto de vigilancia nocturna con drones que ya permitió identificar movimientos sospechosos y disuadir varias maniobras.
"Eso hay que verlo en el barrio, no en el comunicado", dice un chacarero de la zona de Indio Rico que prefirió no dar su nombre. Él perdió tres vacas preñadas el mes pasado. Ahora, cuando cae el sol, sabe que arriba hay ojos que no duermen. El dron no reemplaza al vigilador rural ni al policía, pero amplía el radio de control en un territorio enorme donde una patrulla tarda horas en llegar.
Según datos que manejan desde la Rural de Pringles, el abigeato en la zona venía en aumento desde la última seca: animales faenados en el lugar, cueros enterrados y cortes de alambre que se repetían cada quince días. La novedad del plan es el uso específico de drones con cámara térmica durante las horas de mayor riesgo, entre las 22 y las 5 de la mañana, combinado con un protocolo rápido de alerta a las fuerzas de seguridad.
Desde la intendencia explicaron que los aparatos fueron adquiridos con fondos municipales y que el personal ya fue capacitado para su uso legal y seguro. No se trata de una medida aislada: forma parte de un abordaje más amplio que incluye mayor presencia de patrulleros rurales, cámaras en accesos a campos y el trabajo conjunto con vecinos que reportan movimientos extraños.
Eso hay que verlo en el campo, no en la foto del dron. Porque detrás de la tecnología hay familias que viven de la cría, que invierten en sanidad y que no pueden permitirse perder un animal cada dos semanas. La temporada de pariciones se acerca y, como siempre, los productores del sudoeste miran el cielo no solo para pedir lluvia, sino ahora también para que el dron esté en el aire.
La iniciativa de Coronel Pringles se suma a experiencias similares en otros puntos del sudoeste bonaerense, como en el partido de Villarino y en zonas rurales de Bahía Blanca, donde la presión del abigeato no afloja. Desde la Sociedad Rural de Pringles destacaron que el objetivo no es solo recuperar animales, sino generar una disuasión real para que los que viven de robar sepan que el riesgo aumentó.
"La comunidad lo cuenta mejor que nadie", repite un dirigente rural. Y en este caso la cuenta es clara: menos vacas desaparecidas, más tranquilidad para dormir y una señal de que las instituciones locales están buscando soluciones concretas a problemas que la región arrastra hace años. El dron no es magia, pero en la noche de Pringles se está convirtiendo en un aliado silencioso de los que trabajan la tierra.