La Región

Conmoción en Tres Arroyos: despidieron con honores al policía bonaerense Alan Molina

Vecinos y colegas se reunieron en la localidad para despedir al agente Alan Molina, asesinado en Fuerte Apache. La ceremonia reflejó el dolor de una comunidad que perdió a uno de los suyos en cumplimiento del deber.

Publicado el 20 de julio de 2026, 16:25 hs

Tres Arroyos vivió este miércoles una jornada de profundo dolor y respeto. Familiares, amigos, colegas y vecinos despidieron con honores al policía bonaerense Alan Molina, quien fue asesinado en el barrio porteño de Fuerte Apache mientras cumplía con su servicio.

El cortejo partió desde la comisaría local hacia el cementerio municipal, donde se realizó una ceremonia cargada de emoción. Uniformados de distintas dependencias de la región formaron una guardia de honor, mientras que los vecinos se acercaron a la ruta para acompañar el paso del féretro. “Acá en el pueblo lo conocíamos desde chico, era un pibe trabajador y derecho”, contó uno de los presentes que prefirió mantener el anonimato.

Molina, de 28 años, había egresado de la escuela de policía hace apenas seis años y estaba destinado en la Ciudad de Buenos Aires. Sus orígenes en Tres Arroyos lo mantenían unido a la comunidad: volvía cada vez que tenía franco y mantenía contacto con los compañeros de la seccional local. Su muerte, ocurrida durante un procedimiento, generó inmediato repudio en toda la sexta sección.

En la plaza principal, antes del entierro, se leyó un comunicado de la Jefatura de Policía Bonaerense y de la Asociación de Policía. “Alan representaba lo mejor de nuestra fuerza: coraje, compromiso y vocación de servicio”, señalaron. El intendente local y varios concejales también estuvieron presentes, dejando de lado cualquier diferencia para acompañar a la familia.

Desde el club donde Molina jugó al fútbol en su adolescencia, los dirigentes prepararon un sentido homenaje. “Era de esos pibes que cuando entraba al vestuario levantaba el ánimo de todos”, recordó el presidente de la institución. Pequeños detalles que muestran cómo una vida truncada deja huella en un pueblo del sudoeste bonaerense.

La investigación por el asesinato de Molina sigue su curso en la Justicia porteña. Mientras tanto, en Tres Arroyos el pedido es uno solo: que su sacrificio no quede en el olvido y que se extremen las medidas para proteger a los efectivos que arriesgan su vida día a día.

El sepelio concluyó pasadas las 15, con el tradicional toque de silencio y una salva de honor. El Renault 12 que alguna vez usaba para volver al pueblo quedó estacionado frente a la casa familiar como mudo testigo del vacío que deja. La sexta no es solo Bahía Blanca, y hoy lo demuestra el abrazo que un pueblo entero le dio a una familia destrozada.

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