Comentarios

Descubrimos lo que dijo San Martín en el encuentro con Bolívar

Finalmente pudimos conocer qué y por qué su argumentación lo convirtió en secreto.

Un discurso que fue confidencial, nunca secreto

Tras pacientes 15 años de investigación nos llevaron a la exposición (Resumen y síntesis del discurso) con que el General Don José de San Martín intentó a convencer a su colega Simón Bolívar de la necesidad de constituir un gran estado con los virreinatos de España en América del Sur. Bolívar no lo compartió y siguió con su idea de un estado por cada virreinato.

San Martín lo aceptó como le correspondía a su personalidad de hombre cabal, sabiendo que de esa manera el futuro de su patria grande era incierto. Por ello equívocamente se dijo que no terminó en buenos términos. No, fue en absoluto buenos términos, pero trascendió la tristeza de San Martín ante la determinación de Bolívar.

Eso explica dos cosas: Por que siguieron adelante con el plan de consolidar la independencia tal como lo habían acordado antes del encuentro de Guayaquil, pero por separado. Y confirma que no era secreto, sino confidencial, porque revelar el diálogo entre ambos, era revelar los planes de independencia al enemigo.

Recién en el último año nos concentramos en el análisis de los datos para la elaboración de este reporte.

En los 14 años anteriores, tras concebir la idea de la investigación, plantearnos el problema, nos ubicamos en los marcos contextuales y teóricos, definimos el tipo de investigación, formulamos la hipótesis, diseñamos la investigación, seleccionamos las muestras y recogimos los datos y aquí nos estancamos. Esos datos son incontrastables e irrefutables toda vez que en ellos coinciden todos los investigadores e historiadores; e intérpretes de los datos. Confundidos por los historiadores del revisionismo argentino, alguno de ellos haciéndolo venalmente por sus ideologías o por los enemigos de la patria que señaló San Martín.

¿Dónde nos estábamos equivocando? En re – formularnos la hipótesis, en lugar de hacerlo en los datos. Es decir nos dimos cuenta que si habíamos hecho la investigación adecuada, siguiendo los pasos aprendidos y habíamos obtenido los datos…¿qué sentido tenía reformular la hipótesis? Era como interpretar los datos en lugar en concentrarnos en ellos.

En esos datos estaban todas las palabras que pronunció San Martín pero no nos llevaba a leer el discurso. Teníamos que hacerlo como con un rompecabezas. Primero nos formulamos: eran confidenciales, no secretos, los datos nos lo aportaban los íntimos colaboradores que no lo hicieron trascender pero lo sabían. Ellos nos llevó a conocer también los datos sobre lo que dijo Bolívar (No los reproducimos porque solo nos interesa demostrar lo que dijo San Martín), que nos ubicaba correctamente. De manera que empezamos a armar el rompecabezas ubicando cada palabras y fragmento del texto en el lugar que nos parecía corresponde, el exordio, la argumentación, la confirmación, la refutación y la peroración, con ello reprodujimos la exposición.

El conocerlo nos llevó a explicarnos el porqué del subdesarrollo de la América del Sur y las crisis internas de la Argentina, lo que más nos preocupó en la investigación, para que sirva de Faro hacia el objetivo que nos hemos impuesto, acabar con la pobreza y la desigualdad y nos lleve por un inexorable camino de Desarrollo.

Lo acordado en la reunión de Guayaquil

“En mayo de 1822, San Martín puso en marcha el último plan de batalla. Desde el puerto de El Callao, en Perú, donde ejercía como Protector, envió un emisario a Santiago de Chile y a Buenos Aires. Necesitaba 1500 hombres más, bien armados y dispuestos, para terminar definitivamente la guerra contra el imperio español. Pero Buenos Aires, dominada por Martín Rodríguez y Rivadavia, despreocupada por la suerte del resto del continente americano, no estaba dispuesto a colaborar con el general al que creía un enemigo político. (Fuente: Arturo Capdevila, El pensamiento vivo de San Martín, el pensamiento vivo, Buenos Aires, Losada, 1950, pág. 135.)”

Ese plan formaba parte de la estrategia consensuada de que luego de lograrlo, se encontrarían en Guayaquil para completar, ahora de arriba hacia abajo y en conjunto de ambos ejércitos la tarea definitiva de expulsar a los españoles. Se necesitaba el poderío de ambos ejércitos para vencer la resistencia del aun poderoso Ejército español agrupado en Perú y fundamentalmente en Argentina donde ya diezmado se enfrentaba San Martín a la dificultad de que sus soldados pelearían contra compatriotas. Necesitaba a los de Bolívar para evitar confrontaciones de sentimientos.

El Secreto

Paralelamente dialogaron sobre como asegurarían la independencia desde el marco político, ahora en cada nuevo país. La mejor forma de constituir un gobierno que acabara definitivamente con las disputas que se veían entre los independizados, distintos actores con distintas ideas pero todas con ambiciones personales de presidencialismo bajo cualquier régimen, aunque fuera bajo el protectorado de otro país, como Francia e Inglaterra como se planteaban algunos de los caudillos de Argentina.

Se opusieron de acuerdo en que el gobierno debía sancionar una Constitución que:

  • “Mantendrá su imperio aun cuando se interrumpiere su observancia por actos de fuerza contra el orden institucional y el sistema democrático. Estos actos serán insanablemente nulos. Sus autores serán pasibles de la sanción prevista en el Artículo 29, inhabilitados a perpetuidad para ocupar cargos públicos y excluidos de los beneficios del indulto y la conmutación de penas.
  • Tendrán las mismas sanciones quienes, como consecuencia de estos actos, usurparen funciones previstas para las autoridades de esta Constitución o las de las provincias, los que responderán civil y penalmente de sus actos. Las acciones respectivas serán imprescriptibles.
  • Todos los ciudadanos tienen el derecho de resistencia contra quienes ejecutaren los actos de fuerza enunciados en este artículo.
  • Atentará asimismo contra el sistema democrático quien incurriere en grave delito doloso contra el Estado que conlleve enriquecimiento, quedando inhabilitado por el tiempo que las leyes determinen para ocupar cargos o empleos públicos.
  • El Congreso sancionará una ley sobre ética pública para el ejercicio de la función.

Pero y he aquí la cuestión central ¿BAJO QUE SISTEMA DE GOBIERNO?

La única referencia que tenían era la de Estados Unidos el único país que hasta ese momento se había independizado de una Monarquía (1776) y ya había alcanzado un grado de desarrollo que bien podían imaginar para sus nuevos países. De modo que tenía que ser una Democracia, una Monarquía era descartada, además de la dificultad de establecer por qué habría un Rey sin suceder a nadie, y la fracasada experiencia del Imperio Mexicano que culminaría con la República de 1823.

Pero Bolivar, ya estaba convencido de convertirse en presidente de Venezuela y convencido de un  sistema democrático que le permitiera serlo a la manera de una monarquía republicana, San Martín en cambio más conocedor por haberse formado en Europa estaba imbuido del espíritu republicano se apoyaba en lo que decía la de Estados Unidos:

Que para garantizar estos derechos se instituyen entre los hombres los gobiernos, que derivan sus poderes legítimos del consentimiento de los gobernados; que cuando quiera que una forma de gobierno se haga destructora de estos principios, el pueblo tiene el derecho a reformarla o abolirla e instituir un nuevo gobierno que se funde en dichos principios, y a organizar sus poderes en la forma que a su juicio ofrecerá las mayores probabilidades de alcanzar su seguridad y felicidad. La prudencia, claro está, aconsejará que no se cambie por motivos leves y transitorios gobiernos de antiguo establecidos; y, en efecto, toda la experiencia ha demostrado que la humanidad está más dispuesta a padecer, mientras los males sean tolerables, que a hacerse justicia aboliendo las formas a que está acostumbrada. Pero cuando una larga serie de abusos y usurpaciones, dirigida invariablemente al mismo objetivo, evidencia en designio de someter al pueblo a un despotismo absoluto, es su derecho, es su deber, derrocar ese gobierno y proveer de nuevas salvaguardas para su futura seguridad”.

La discusión siguió durante varias de las 6 horas sobre este aspecto, pero dese dos posiciones ya irreconciliables, mientras Bolívar sostenía la independencia definitiva de los virreinatos como cada uno de ellos de manera individual, San Martín lo hacía desde la imperiosa necesidad de que fuera de considerar a la América del Sur como una sola Nación, con provincias independientes, única manera de lograr el respeto al gobierno y las autoridades de parte del pueblo.

América Latina

San Martín veía que Buenos Aires sería imposible de gobernar (nunca un gobernador de Buenos Aires fue presidente de la Nación) de modo que pensaba que la única manera de que su amada patria (Argentina) lograra el desarrollo era si formaba parte de una unión de estados y por ende sometida a poder superior, sin que ello se apartara un ápice de su independencia.

Para ello le manifestó a Bolívar (entre paréntesis acotaciones del autor de esta nota):

“Tenga en cuenta General lo que está sucediendo: intensos combates entre los independentistas para definir la forma de gobierno que el nuevo estado debe tener. La lucha constante entre federalistas y centralistas, en esta nación apenas en formación y desarrollo, inestabilidad política y varias guerras regionales y civiles. Cada provincia y también algunas ciudades crearon sus propias juntas, que se declararon independientes unas de otras. Aunque las Juntas se denominaron a sí misma “Junta Principal del Nuevo Reino”, el territorio continuó dividido políticamente, pues las ciudades más pequeñas crearon sus propias juntas y pretendían ser independientes de las juntas de las capitales de provincia y esto llevó a los conflictos militares” (A esto se llamó La Patria Boba).

“Por eso será únicamente si ahora independientes sin dejar de dirigirnos a nuestros hermanos españoles (por eso los soldados españoles adhirieron al Ejército sanmartiniano). Les hemos prevenido de tiempo en tiempo de las tentativas de su poder legislativo para englobarnos en una jurisdicción injustificable. Ellos (España)  han sido sordos a la voz de la justicia y de nuestra consanguinidad. Les hemos recordado las circunstancias de nuestra emigración y radicación aquí. Hemos apelado a su innato sentido de justicia y magnanimidad, y les hemos conjurado, por los vínculos de nuestro parentesco, a repudiar esas usurpaciones, las cuales interrumpirían inevitablemente nuestras relaciones y correspondencia. Debemos, pues, convenir en la necesidad que establece nuestra separación y considerarlos, como consideramos a las demás colectividades humanas: enemigos en la guerra, amigos en la paz”.

Prosiguió San Martín: “…paciente ha sido el sufrimiento de estas colonias (los virreinatos); tal es ahora la necesidad que las obliga a reformar su anterior sistema. La historia del presente Rey de España es una historia de repetidos agravios y usurpaciones, encaminados directamente hacia el establecimiento de una tiranía absoluta sobre estos estados (¡Notable predicción!). Para probar esto, sometemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.

Le advirtió luego en una increíble ple clara visión de lo que aconteció en América del Sur y especialmente en Argentina, explicando de este modo como somos hoy los argentinos, por qué nos pasa lo que nos pasa y como teniendo todas las riquezas que tenemos no podemos desarrollarnos:

“Los gobiernos rehusarán la su aprobación de leyes de las más saludables y necesarias para el bien de todos. Prohibirán a sus gobernadores aprobar leyes de importancia inmediata y urgente, a menos que se suspenda su puesta en vigor hasta no haber obtenido su aprobación; y, una vez hecho así, desdeñarán totalmente ocuparse de ellas. Se rehusarán aprobar otras leyes para la colocación de grupos numerosos de personas, a menos que estas renuncien al derecho de representación en la legislatura, derecho inestimable para ellas y temible solo para los tiranos (Definición que me dejó estupefacto ante la recordación de Rosas, Perón, Videla).

Agregando aún más: “convocarán a los cuerpos legislativos en lugares inhabitables, incómodos y distantes del depósito de sus archivos públicos, con el solo propósito de cansarlos en el cumplimiento de sus disposiciones” (fueros parlamentarios). “Disolverán repetidamente las cámaras de representantes, por oponerse con firmeza viril a su violación de los derechos del pueblo” (Golpes de estado sucesivos en la Historia Argentina). Después de disolverlas, durante mucho tiempo se rehusarán a que se elijan otras (proscripción del peronismo), por lo que los poderes legislativos, no sujetos a la aniquilación, sin limitaciones volverán al pueblo para su ejercicio, mientras que el estado permanece expuesto a los peligros de invasión externa y a las convulsiones internas”. “Obstaculizarán con ese propósito las leyes de naturalización de extranjeros, se negarán a aprobar otras que alienten las migraciones en el futuro y aumentando las condiciones para las nuevas apropiaciones de tierras” (políticas de la generación del 80 tan criticadas).

Como si fuera poco: “Entorpecerán la administración de la justicia, rehusarán su aprobación a leyes para el establecimiento de los poderes judiciales. Harán que los jueces dependan de su sola voluntad, por la tenencia de sus cargos y por el monto y pago de sus salarios (¡!!!!!). Crearán una multitud de nuevos cargos y enviarán enjambres de funcionarios a hostigar nuestro pueblo y a comerse su hacienda (Gasto público). Se aliarán con otros para someternos a una jurisdicción extraña a nuestra constitución y desconocida por nuestras leyes, le darán su aprobación para sus actos de pretendida legislación: Para protegerlos, mediante juicios simulados, del castigo por los asesinatos de que hayan hecho víctimas a los habitantes de estos estados (Memoria, Verdad, Justicia). Impedirán nuestro comercio con todas las partes del mundo (acuerdo con la Unión Europea). Nos impondrán impuestos sin nuestro consentimiento; nos privarán, en muchos casos, de los beneficios del juicio con jurado; nos llevarán a ultramar con objeto de ser juzgados por supuestas ofensas (Pacto con Irán); saquearán nuestros mares (pesca ilegal), devastarán nuestras costas, incendiarán  nuestras ciudades y destruián las vidas de nuestra gente (Petroquímica Bahía Blanca).

Concluyendo:  “Le ruego comprenda General Bolívar que: Por eso es necesario la constitución de los Estados Unidos de América del Sur, convocarlos a un Congreso General, apelando al Juez Supremo del mundo por la rectitud de nuestras intenciones, en nombre y por la autoridad del buen pueblo de estas Colonias, solemnemente haremos público y declararemos: que estas colonias Unidas son, y deben serlo por derecho, Estados libres e independientes; que quedan libres de toda lealtad a la Corona Española, y que toda vinculación política entre ellas y el Estado del Reinado de España queda y debe quedar disuelta; y que, como Estados libres o independientes, tenemos pleno poder para hacer la guerra, concertar la paz, concertar alianzas, establecer el comercio y efectuar los actos y providencias a que tienen derecho los Estados independientes”.

No hubo caso, Bolivar no renunció a sus ambiciones, le dijo que no lo aceptaba (Luego dictó la Constitución de la Gran Colombia y se nombró PRESIDENTE VITALICIO). San Martín, perplejo, ya supo del destino inequívoco de la América del Sur, que nunca iba a ser considerada así en el mundo (Obsérvese que cuando los europeos dicen América se refieren a EEUU) y por consiguiente del fatídico futuro para su Argentina.

La conversación prosiguió en buenos términos por alguna hora más, acordando entonces la prosecución de la Independencia por caminos distintos…Y la América del Sur ya no fue posible. San Martín presagió un futuro incierto y sombrío, a las acechanzas del imperio de turno, creo que jamás pudo imaginar a la Unión Soviética, que no existía, invadir Cuba (el último de los países de América en independizarse en 1898) y desde allí lanzar la guerrilla bajo el pretexto de la Integración Latinoamericana que tanto caló en las mentes argentinas, por muchas razones, entre ellas “EL SECRETO DE GUAYAQUIL”.

¡AY PATRIA MIA! Dijo San Martín en términos similares a la de uno de sus pocos amigos íntimos, el General Belgrano, cuando se embarcó.

Les juro mis Generales que haré todo lo necesario para que los argentinos los comprendan y a partir de ello construyamos la Gran Nación, que entonces seremos dignos receptores de los privilegios con que Dios ha creado estas tierras de la Tierra. Esta nota está escrita en ese sentido.

Comentá