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Cabo Principal Mauro Cartolano .

Cabo Principal Mauro Cartolano .

Luego de más de 6 meses de navegación a bordo de la fragata ARA “Libertad”, que recorrió el mundo en su XLV Viaje de Instrucción Naval, Cristian Mauro Cartolano regresó a su Punta Alta natal, se reencontró con sus seres queridos y contó su experiencia en altamar.

Destinado en el buque escuela argentino, el Cabo Principal Mauro Cartolano de especialidad Comunicaciones, estuvo abocado en su tarea habitual a los oficios (mensajes navales) de carácter confidencial.

El Cabo Cartolano también cubrió puesto como Ayudante de Guardia en cada puerto al que arribaba la fragata, y se desempeñó  como operador de Radio durante las extensas piernas de navegación, coordinando los enlaces “de bienestar” — comunicaciones entre los marinos y sus familiares y amigos– y los contactos con radioaficionados de otras partes del mundo.

“Lo que más me gusta de la Armada Argentina es poder relacionarme con distintas personas y conocer gente que pasa a ser parte de tu familia. Si tuviera que volver a elegir un oficio elegiría otra vez a la Institución; hoy estoy orgulloso del viaje y de haber representado a Punta Alta y a mi país en el extranjero”, destacó el joven marino comunicante.

Como su padre y su abuelo, Mauro eligió ser marino e ingresó a la Escuela de Suboficiales de la Armada en el 2003; es así que creció nutrido de anécdotas navales y, en ocasiones, añorando el terruño cuando con su familia –mamá Mercedes y hermanos Maximiliano y Gabriel–  acompañaban a su padre a cada Destino donde lo requería la Marina. Tenía sólo 12 cuando su papá falleció y fue su abuelo quien lo vio egresar, feliz de haber seguido sus pasos y los de su hijo. Su abuelo también tuvo la oportunidad de viajar en la fragata.

Más tarde, Mauro se hizo radioaficionado en el Radio Club de Punta Alta. “Ese hobby lo saqué de mi abuelo; recuerdo que con 10 años solía ponerme a su lado y cuando realizaba contacto con sus colegas, me pasaba el micrófono para saludarlos” contó Mauro, quien obtuvo su señal distintiva, LU8DXS, la misma que fue de su abuelo.

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Desde el cuarto de Radio de la fragata se inició hace mucho tiempo y se mantiene hasta el día de hoy, la tradición de establecer contacto con radioaficionados de todas las latitudes del planeta. El buque escuela se suma a los más de 16 mil radioaficionados del país y a los millones que existen a nivel mundial. Durante el Viaje de Instrucción, de abril a noviembre, Mauro realizó más de 150 contactos con personas de Puerto Rico, Venezuela, España, Uruguay, Chile y Brasil bajo el indicativo de la “Libertad” (LU8AEU, al que se agrega “MM” de Móvil Marítimo en navegación).

“Con todos ellos nos hemos comunicado y han tenido siempre una buena predisposición; nos escucharon con alegría y enviaron buenos augurios y palabras de aliento hacia la tripulación, sentimientos que llegan hondo cuando estás lejos de casa y de tus seres queridos. Sentís que lo que estás haciendo es en representación de tus compatriotas”, expresó el Cabo Cartolano.

Durante este viaje la fragata arribó a más de 10 países y puertos extranjeros de América y Europa. Estuvo en Recife y Río de Janeiro (Brasil), Montevideo (Uruguay) Baltimore, Norfolk y Nueva York (Estados Unidos); Ámsterdam (Holanda), Brest y Toulon (Francia), Liverpool (Reino Unido), Dublín (Irlanda), Ferrol y Cádiz (España), Civitavecchia (Italia) y El Pireo (Grecia).

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Durante la travesía los Guardiamarinas en Comisión de la Escuela Naval Militar finalizan su carrera para egresar como oficiales de la Armada Argentina, y comparten el día a día con la dotación de la fragata ARA “Libertad” entre estudios y cargos.

“En momentos de navegación y lejos de la familia, mi mujer, mis hijas, mi mamá, hermanos, parientes y amigos me apoyan siempre; y el grupo de compañeros y amigos de trabajo también, hacen que no notes tanto la distancia”, aseguró Mauro Cartolano.

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La vida del marino y una familia al encuentro

 Años anteriores, Mauro ha vivido patrullas en el mar, campañas antárticas y Destinos lejos de su familia; ha pasado Fiestas de Navidad y Año Nuevo, cumpleaños y otros días festivos lejos de sus seres queridos. Este viaje en particular fue difícil; ya casado con María Luján Arroz y con dos hijas, Isabella  de 4 años recién cumplidos, y Josefina de 1 año y medio, enfatizó: “las extrañé muchísimo, pero gracias a la fuerza de todos uno sigue haciendo su trabajo y representando al país de la mejor manera posible”.15-11-cartolano-5

En julio, Mauro cumplió a bordo sus 33 años. Unos días antes Josefina, la más pequeña de los Cartolano, festejaba su primer añito y Bautismo. Y a su regreso del viaje, Mauro llegó justo para festejar el cuarto cumpleaños de Isabella.

María Luján contó que cuando Mauro se fue no viajaron a Buenos Aires para despedirlo, ella intuía que Isabella iba a echarlo mucho de menos y no se equivocó: “Cuando se acostaba por la noche esperaba que su papá fuera a charlar con ella. Un mes antes le dije cuándo iba a volver y marcamos la fecha en el almanaque: 5 de noviembre; un día se levantó y me preguntó ´¿Ya son las 5?´, le respondí intrigada ´¿Qué tenés que hacer a las 5’, y me dijo: ´Es que viene papá´”.

Otra anécdota con la más chiquita fue durante una video-llamada, “hablábamos con Mauro y ella al mirar el monitor con entusiasmo dijo: ´Papi, papi´, nos emocionamos mucho porque cuando Mauro se fue, Josefina todavía no hablaba”.

“Él es muy divertido, sociable y re compañero conmigo. En su ausencia cambió la rutina del día a día; soy muy independiente, pero extrañé compartir los quehaceres de la casa y el estar todos juntos. Lo que más sentí como ´el momento especial´ fue el bautismo y el Primer Año de Jose; pero desde que lo conocí a Mauro supe que en algunos momentos él iba a estar lejos; existía la posibilidad de que viajara alguna vez en su carrera en la fragata por el mundo, pero no lo sabíamos”, contó María Luján.

“Cuando me dio la noticia de su pase a la fragata lo apoyé mucho porque pienso que la oportunidad de trabajar y conocer otros lugares no todos la tienen y quizás sea la única oportunidad en su vida para hacerlo; yo me iría –sonrió Luján–. Pero al mismo tiempo pensé que se me iba y que tampoco iba a ser fácil para él”, aseguró la esposa de Mauro.

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Ellos se casaron en septiembre del 2011 y, cuando lo conoció años atrás, a los pocos días partió hacia la Antártida y así durante su noviazgo. “Y cuando llegó la noticia del embarco en la fragata yo estaba embarazada de Jose; una se preocupa al principio pero termina adaptándose a la realidad; se mentaliza. Además, se genera un vínculo nuevo con las esposas y familias de sus compañeros y te das cuenta que no estás sola. También me ayudaron muchísimo mi mamá Norma, y mi suegra con el cuidado de las nenas” rescató Luján, quien a su vez redujo las horas de trabajo como Profesora de Educación Física en el Estadio de Deportes de Puerto Belgrano para estar más presente y disponible para Isabella y Josefina.

Luján contó que las comunicaciones durante el viaje fueron asiduas: “En navegación nos escribíamos por correo electrónico todos los días, y Mauro nos llamaba por radio seguido; Isa, con 3 años, aprendió a manejar el botón del handy: ´hola papi, soy Isa. ¿Cómo estás?, te mando un beso. Cambio´; y cuando la fragata llegaba a puerto nos comunicábamos por todas las vías posibles: Internet, chat, teléfono, redes sociales”.

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Llegó el día, y la familia del Cabo Principal Mauro Cartolano fue a su encuentro. Un grupo de familiares y gente de Punta Alta viajó a Buenos Aires para recibir a los 350 tripulantes de la fragata  ARA “Libertad” con pancartas y carteles de bienvenida. La emoción y la alegría cerraron el ciclo virtuoso que significa servir a la Patria, ser marino y formar parte de la familia Naval.

Punta Alta siempre presente

Desde chico Mauro Cartolano recuerda las salidas en bicicleta por el barrio con su numeroso grupo de amigos; “éramos como diez y jugábamos hasta tarde gracias a la tranquilidad que daba la ciudad”, recordó. “Invitábamos a mis primos de Buenos Aires, los llevábamos de paseo a conocer la Base Naval, los buques, la playa; esos recuerdos los tengo grabados”, agregó.

Hizo sus estudios primarios en la Escuela N° 17 “Humberto Primo”, y pasó su infancia en el barrio Piedra Buena de Puerto Belgrano. Luego vivió un año en Quilmes Oeste y cursó primero del secundario en la Escuela N° 8.

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“El día que mi papá falleció mi mamá nos preguntó dónde queríamos vivir, y sin dudar con mis hermanos le dijimos: ¡Punta Alta! Hoy, tengo lo que más quiero ahí, mi familia, mis amigos, mi pedacito de tierra. A mi ciudad no la cambio por nada”, dijo.

De Quilmes se mudaron al barrio Albatros XIV y más tarde al XX, y cursó el secundario en el “Instituto Centenarios”. También recordó su paso por el Club Rosario, donde jugó al fútbol como lo hizo en diferentes clubes de barrio en Puerto Belgrano y Villa Maio.

Fuente: María Silvina Rosas –  www.gacetamarinera.com.ar

 

Ver también

https://www.lasextaseccion.com.ar/municipios/coronel-rosales/reconocimiento-a-javier-schaab/

https://www.lasextaseccion.com.ar/gente-y-personajes/puntaltense-por-la-paz/

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